La pérdida o ausencia de uno o más dientes provoca, normalmente, cierta incomodidad, tanto física como mental. Esta situación puede darse como consecuencia de patologías dentales o de un traumatismo y cualquier persona puede verse afectada por ella, también las embarazadas.

La ausencia de una pieza dental no solo influye a nivel estético, sino que repercute directamente en la salud dental. Afecta a todas las estructuras que componen la boca y provoca su deterioro. Por ello se dice que los implantes dentales son la opción más duradera, práctica y cómoda para solucionar este problema. Sin embargo, hay determinadas situaciones en las que no es recomendable recurrir a ellos.

¿Puedo ponerme un implante dental durante el embarazo?

Durante la gestación se recomienda evitar determinados tratamientos que puedan requerir el uso de radiación para la diagnosis o que incluyan procesos con anestesia general. 

El tratamiento con implantes dentales en sí mismo, no es peligroso ni para el feto ni para la madre. Aun así, recomendamos esperar a después del parto para someterse a esta intervención. Esto se debe a que los cambios hormonales que se viven durante la gestación, pueden afectar al proceso de osteointegración del implante.

Además, el embarazo puede incidir en la salud de las encías de forma directa. Estos cambios hormonales favorecen la aparición de enfermedades periodontales y sensibilidad. Por ello, es extremadamente importante cuidar la higiene dental y estudiar cada caso de forma personalizada.

¿Cuáles son las consecuencias de no colocarse un implante dental?

Aunque durante el embarazo no sea recomendable realizarse este tipo de tratamientos, sigue siendo importante intervenir lo antes posible si hay un problema, una vez nazca el niño o niña.

Esto se debe a que si no reemplazamos la pieza, los tejidos continuarán deteriorándose y, cuanto más esperemos, más afectada se verá la salud dental. Estas son las principales consecuencias que puede tener la ausencia de dientes en nuestra boca:

  • Desplazamiento de los dientes adyacentes.
  • Deterioro y pérdida de hueso.
  • Mayor predisposición a padecer enfermedades periodontales y caries.
  • Envejecimiento facial y deterioro del rostro.
  • Problemas de pronunciación.
  • Problemas de apiñamiento y maloclusión.

En conclusión, aunque no recomendamos colocarse implantes dentales durante el embarazo, sí que aconsejamos acudir a revisiones con el dentista y mantener, además, una limpieza exhaustiva de toda la boca, para evitar desarrollar infecciones.

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